¿Para qué sirve este paripé?

Editorial del Director de AQUÍ Medios de Comunicación | Ángel Fernández

- Escrito el 01 agosto, 2018, 4:00 pm
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Siempre había creído que nuestros representantes políticos tenían, entre otras funciones, legislar en defensa del ciudadano y de sus derechos. Pero si nos atenemos a ciertas leyes, como la reciente de Protección de Datos, lo único que hacen es trasladar la responsabilidad al más débil de la cadena y lavarse así las manos, aunque para ello nos lo vendan como que es por nuestro bien.

Tan solo literatura

Basándome en ese ejemplo de la ley de Protección de Datos, que sería equivalente a otras muchas, lo único que sirve es para obligar a pequeñas empresas y autónomos a tener que pagar un dinero, del que muchas no disponen, para realizar una serie de trámites sobre unos datos que no utilizan para nada, ante la amenaza de enormes multas, como las del peor de los delitos.

¿Y sirve para algo todo ese paripé? La realidad es que no. La lógica diría que, al igual que ocurre con las normas de tráfico o con tantas otras cosas en la vida, el legislador ponga unas instrucciones que nadie se pueda saltar, así de fácil.

En cambio, lo que obliga es a poner un montón de literatura a cada empresa en sus páginas webs, en sus correos electrónicos, en sus documentos… ¿Alguien se va a estar leyendo lo que le dicen sobre las cookies en cada página web que entra? Cuando en el banco o la compañía telefónica, etc. te ponen sobre la mesa el documento a firmar sobre la Protección de Datos, ¿realmente alguien se entretiene en leer toda esa literatura?

Puesto en ´bandeja`

La verdad es que, salvo honrosas excepciones, nadie lo lee. Pero eso sí, a la gran empresa, la que luego sí usa los datos con fines ilegítimos, se lo han puesto en ´bandeja` y ya puede usarlos sin que nadie pueda protestar. Poniendo el caso de la cesión de datos a terceros, ¿no es más lógico simplemente prohibirlos? Es entendible que el tercero que quiera tus datos te los tenga que pedir a ti.

Al final estas leyes involucionan en los derechos de las personas en lugar de evolucionar, porque no crean barreras de protección, lo que hacen es lanzar el ´marrón` a los ciudadanos frente a las artimañas de las grandes empresas, y así la culpa ya es nuestra, de todos. Si, por ejemplo, los bancos se saltan las normativas nacionales y europeas, y ante leyes que les privan de ejercer ciertas acciones buscan el recoveco para hacer lo mismo de otra manera, ¿qué va a ser si encima le das las opciones legales de su literatura frente al ciudadano de ´a pie`?

Métodos de coacción legalizados

En cambio, y como ejemplo de la disparidad, las empresas eléctricas, de telefonía, financieras, etc. pueden meter a cualquier persona en una base de datos de morosos, que entorpece la vida al ciudadano, sin necesidad de demostrar si esa deuda es real o no. Claro, todos sabemos que si lo dice una gran empresa, que nunca mienten…

¿Cómo es posible que a alguien no le den de alta una línea de móvil porque según una base de datos tiene una pequeña deuda con una entidad financiera? Y todo esto sin contrastar, porque no ha pasado por una denuncia previa en un juzgado y una sentencia que dé la razón sobre esa deuda, es simplemente la palabra de la ´Todopoderosa` gran empresa.

¿Y qué hicieron las leyes? ¿Prohibir esas prácticas abusivas de unos datos y obligarles a utilizar los mecanismos legales en lugar de los de presión? No. Simplemente dijeron que tienes derecho a mirar en que bases de datos estás incluido y bla, bla, bla porque al final eso sirve de muy poco. Una vez más las grandes ganan y si a alguien no le dejan abrir una cuenta, darse de alta en una compañía o cualquier otra acción, porque le están reclamando desde un tercero una cantidad que no debe, al final acaba pagándola. Es decir, métodos de coacción legalizados.

Disculpa garantizada

En conclusión, que es muy importante poner literatura por todos lados, en una sociedad que no lee ni los prospectos de los medicamentos que toma, para así tener la disculpa de acusar a esa sociedad en el caso de quejarse. Mientras, los pequeños a pagar y los grandes a disfrutar de este ´banquete` y a seguir dando datos a terceros para que te mareen, eso sí, aparentemente ya con tu consentimiento.

Y si alguien, por ejemplo en nombre de un banco, llama para reclamar algo y le dices que quieres ejercer tu derecho de protección, te dice que eso ellos no lo llevan y ya está. Eso sí, con insistencia te pueden dar un 902 en donde con paciencia, y el correspondiente gasto, puedes acabar consiguiendo que te digan donde ejercer tus derechos. Con lo fácil que habría sido que simplemente no pudieran usurpártelos.

No obstante hay para todos los gustos y siempre está quien defiende todo lo que se hace, dependiendo del partido que gobierne y al que vote el susodicho defensor, y que dirá… “la culpa es nuestra, por no leer”.

Desde los 14 años dedicado a esta profesión del periodismo en la que ha ejercido en todos los niveles, desde corresponsal a editor. En la actualidad es el director de los medios de comunicación AQUÍ.
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