El Mediterráneo podría tener más plásticos que peces en las próximas décadas

Las bolsas de plástico dejan de ser gratuitas en todos los comercios y se esperan otras leyes más restrictivas

- Escrito el 01 agosto, 2018, 1:00 pm
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El pasado mes de julio entró en vigor el nuevo decreto del Gobierno nacional, por el cual ningún comercio puede seguir regalando bolsas de plástico. Esto afecta tanto a grandes superficies como también a las pequeñas tiendas de barrio. Todo ello con la excepción de las bolsas para alimentos a granel, las muy ligeras o las recicladas.

En principio esta ley es solo un primer paso, pues se prevé que en 2020 estén prohibidas todas aquellas bolsas de plástico grandes que no contengan un 50% de material reciclado o sean compostables.

España es el segundo país que más residuos de plástico vierte en el Mediterráneo

Actualmente España es el segundo país que más plástico está vertiendo sobre el Mediterráneo, solo por detrás de Turquía. Una gran parte de estos residuos son bolsas, que llegan al mar por el deficiente tratamiento de la basura, a causa del viento o arrastradas por los ríos.

Un problema global

En este periódico hemos querido conocer este problema más en profundidad a través de Juan Carlos del Olmo, secretario general en España de la organización ecologista internacional WWF.  “Ahora mismo, los residuos de plástico es la principal preocupación ambiental que tenemos en este planeta, junto con el cambio climático y la extinción de especies animales” nos asegura.

Según el informe que recientemente publicó dicha organización, cada año estarían llegando al Mediterráneo entre 200.000 y 500.000 toneladas de este material.

De hecho la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha señalado que a este ritmo, en 2050 el número de plásticos presentes en los mares será incluso superior al de los seres vivos. “Creo que la ONU se está quedando incluso corta con estas predicciones. Es brutal la cantidad de residuos que estamos arrojando a los océanos”, nos apunta del Olmo.

Daños al ecosistema
«Los peces se comen los microplásticos y acaban en nuestros cuerpos. Son muy nocivos para la salud» J. C. del Olmo (WWF España)

Una bolsa puede tardar décadas, e incluso siglos, en descomponerse. Aquí radica la gravedad medioambiental que supone el plástico, pues se trata de un material cuyos residuos perduran en los ecosistemas durante largo tiempo. Así, se producen  grandes acumulaciones que generan un enorme impacto en los seres vivos marítimos e incluso en nuestra forma de vida.

“Los plásticos normales ensucian las playas y campos, lo cual perjudica gravemente nuestro turismo. Pero peor aún es el efecto de los microplásticos, los restos microscópicos de bolsas y otros objetos” nos explica Juan Carlos del Olmo.

Estas pequeñas partículas de plástico son ingeridas, como si se tratasen de alimentos, por el plancton y otros microorganismos marinos. Luego, cuando son devorados por otras especies mayores, también pasan a éstas y al final de la cadena alimenticia llegan a los seres humanos. “Esto tiene pésimas consecuencias para nuestra salud” nos asegura.

Por si fuera poco, las bolsas y otros productos de plástico se fabrican con petróleo. Una materia prima cuya extracción también provoca dañinas emisiones a nuestra atmósfera que agravan el calentamiento global.

Supermercados y tiendas
«La solución no es sólo cobrar las bolsas. Los supermercados tienen que buscar otras alternativas más ecológicas» J. C. del Olmo (WWF España)

Por esto, desde organizaciones como WWF celebran la aprobación de esta nueva ley y piden mayor legislación. “Esta grave situación existe desde hace años, pero todos sabemos el poder que tienen las industrias del petróleo y las grandes superficies para frenar leyes. Hace falta que las administraciones legislen mucho más”.

De hecho, en la práctica la venta de bolsas se ha convertido en un gran negocio para los supermercados, que están cobrando por algo que antes daban gratis. “La solución no es solo hacer pagar por las bolsas, sino sobre todo que los comercios busquen otras alternativas y reduzcan el plástico en todos los productos que sea posible“

Del Olmo pone algunos ejemplos. “Yo he visto plátanos o aguacates envasados. Esto es completamente innecesario, casi surrealista. La fruta no necesita otro envase que su propia piel” señala.

El secretario de WWF también pide a las superficies que apuesten por otro tipo de materiales más ecológicos. “Normalmente son muy reacios a las bolsas de papel, porque piensan que al ser más opacas los clientes pueden usarlas para robar. Pero con el tiempo tendrán que adaptarse porque con el plástico es evidente que no podemos seguir”.

Poder del consumidor

Aunque las industrias puedan parecer inexpugnables, del Olmo avisa que los consumidores tenemos más poder del que imaginamos para cambiar las cosas. “Cada vez veo más concienciación social. Si presionamos a los comercios, conseguimos que busquen alternativas más sostenibles para tener mejor imagen de marca y no perder clientes”.

Por esto anima a que los ciudadanos reutilicemos las bolsas y rechacemos comprar productos sobreenvasados. Incluso también a que nos atrevamos a poner reclamaciones contra las superficies que no nos den otras opciones o incumplan la ley.

“La gente tenemos una fuerza de empuje más grande de lo que creemos. En algunos supermercados ya están regalando tappers para que los clientes se puedan llevar la carne o el pescado sin envasar. Podemos conseguir muchas más medidas de este tipo”, sentencia Juan Carlos del Olmo.

Otros plásticos nocivos
Las redes de pesca y el plástico de los invernaderos también están contaminando gravemente el mar

Los ecologistas advierten que la solución definitiva pasará por cambiar nuestros usos. “No es normal que en España consumamos un número tan brutal de bolsas per cápita. Mientras sigamos así, continuarán llegando al mar a mansalva”, comenta el secretario de WWF.

Aunque no todo el problema radica únicamente en las bolsas y los envases. También hay otros tipos de plásticos que ensucian nuestros mares. En concreto, existe mucha preocupación por las redes de pesca y los plásticos de los invernaderos.

Respecto a las redes, muchos barcos las lanzan al agua cuando se estropean obviando su impacto medioambiental. Una cuestión que apenas está regulada en la legislación española, según nos apunta Juan Carlos del Olmo.

En cuanto a los plásticos de los invernaderos, la WWF lleva tiempo denunciando que se lanzan grandes cantidades de residuos al Mediterráneo. “Esto ocurre sobre todo en la zona de Murcia, Almería o Granada. Hemos encontrado cachalotes y ballenas con varios kilos de plástico en su estómago. Es una invasión”.