«La música cada día está más politizada»

Entrevista > Francisco González / Cantante (Alcoy, 5-Febrero-1959)

- Escrito el 03 octubre, 2018, 3:00 pm
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El cantante alcoyano está «en mejores condiciones que nunca», preparando su próximo álbum para Navidad

Llega un nuevo 9 de octubre, aniversario de la conquista de Valencia por parte de Jaime I y actual Día Regional de la Comunidad Valenciana. Para celebrarlo hemos querido contactar con Francisco, célebre cantante que puso voz al himno oficial de nuestra comunidad.

Repasamos la gran carrera del artista alcoyano, desde sus triunfales inicios en el extinto Festival de la OTI hasta sus últimas apariciones televisivas. Actualmente reside a caballo entre Valencia y Altea, pueblo del que se declara profundamente enamorado.

Empezaste a dar tus primeros pinitos a finales de los años 70. ¿Se hacía una música muy distinta entonces?

Desde luego, tuve la suerte de comenzar en unos años maravillosos para la historia de la música. Los tiempos más dorados del pop y el rock fueron entre los 60 y 90. Michael Jackson, Queen, Frank Sinatra, los Beatles… De hecho, no dejan de hacer revivals de esta época. Por algo será.

Tu gran salto a la fama fue en el Festival de la OTI del 81, que lograste ganar. Luego vuelves once años después y lo ganas de nuevo. Sin embargo ahora no ganamos nunca Eurovisión. ¿Qué nos falta?

«He ganado dos veces el Festival de la OTI y me gustaría intentarlo con Eurovisión»

Para mí la OTI supuso un escaparate increíble, y más ganando. Fue un trampolín para acceder al mercado latino, que tiene 300 millones de personas. Que tus canciones se oigan en Argentina, México, Colombia o incluso en sus buenos tiempos Venezuela, es un impulso tremendo para un cantante español.

Me encantaría ir a Eurovisión. Quiero intentarlo; he demostrado que sé ganar festivales internacionales. No tenemos nada que perder y mucho que ganar. Desde luego la base de todo es tener una buena canción, eso es primordial.

Y justo a continuación grabas el himno de la Comunidad Valenciana…

Después de ganar el festival, mi discográfica quería darme un premio. Me ofrecieron pagarme un viaje o comprarme un coche. Pero yo tenía una ilusión muy grande con el himno de mi tierra.

Por aquel entonces se estaban constituyendo las autonomías. El himno ya existía, había sido compuesto para la Expo de Valencia celebrada en 1909, por el maestro José Serrano. Pero era una canción muy desconocida y yo pensaba que podríamos sacarle mucho más partido. Lo había escuchado siendo niño, y se me quedó grabada aquella melodía tan bonita. Es una obra magistral.

Lo grabamos con mi voz y se convirtió en un gran éxito. Desde 1982 hasta el 86 fue una de las canciones más radiadas en toda España. Fue una auténtica alegría poder cantar el himno de mi tierra. Fue un regalo para mí, y pienso que es algo que ha quedado para la historia.

Más adelante trabajaste junto a Montserrat Caballé.

Nuestro debut fue en Birmingham. Estuvimos cinco años de gira por Europa cosechando grandes éxitos. Fue un auténtico lujo estar con Montserrat y más poder doblar a los grandes clásicos como Puccini, Verdi, etc.

Cuéntanos, por favor, cómo te convenció Santiago Segura para que interpretaras al villano de Torrente 4.

«Cuando me llamó Santiago Segura para ofrecerme ser el malo de Torrente 4, pensé que era una broma de la radio»

Un día me llamó Santiago Segura para ofrecerme hacer del malo de su próxima película. Yo pensaba que era una broma de la radio con un imitador de su voz y le contesté de cachondeo, que me tenía que pagar el mismo caché que a Andy García, mi actor favorito (risas).

Santiago se partió de risa y ahí quedó la cosa. Luego volvió a llamarme, y ya me lo tuve que tomar en serio. Fue una experiencia muy divertida. Más tarde yo le pedí que participase en un disco mío haciendo un dueto. Con Santiago solo te lo puedes pasar bien, es un cachondo. No tiene ningún tipo de complejos, le pides que cante y él te lo hace sin problema.

¿Y qué tal lo de actuar?

Al principio yo pensaba que Santiago me quería solo para un cameo, pero resultó que me dio todo un papel importante en la película. Desde esta experiencia reconozco que admiro mucho más a los actores, porque eso de estar tres horas para una toma, esas largas esperas, es duro. Entiendo cuando dicen que les gusta más el teatro (risas).

¿Qué te llevó a participar en Supervivientes?

Lamentablemente hoy en día no hay programas musicales. Existen algunos espacios para chavales principiantes, como Operación Triunfo o Factor X. Sin embargo, los profesionales apenas tenemos hueco en la televisión. Toñi Moreno nos da un poco de bola los fines de semana en Telecinco, y poquito más.

Por eso los cantantes tenemos que acabar yendo a programas como Supervivientes, para que la gente más joven también nos pueda conocer. Que tengan la curiosidad de entrar en las redes y escuchar mi música. Y la verdad es que eso me está yendo muy bien, me he reencontrado con ellos. Ha sido muy positivo.

¿Qué proyectos tienes ahora?

Cuando volví de Supervivientes grabé una canción llamada ‘Esa niña’ que está funcionando muy bien. Ahora estoy grabando en estudio varios temas más, porque quiero sacar un nuevo álbum para Navidad. Aunque ya sabes que hoy discos se venden pocos. Ha cambiado todo muchísimo.

Afortunadamente yo me encuentro ahora mismo en mejores condiciones que nunca. Estoy a punto de cerrar un gran concierto a principios de 2019 en el Teatro Principal de Alicante.

Hablando de eso, ¿cómo valoras el panorama musical actual?

«Hoy no hay programas musicales en la televisión para profesionales. La cultura está más maltratada que nunca»

La verdad es que está todo fatal. La música se está politizando cada día más, está muy maltratada. Es un momento delicado. Yo llevo ya 37 años y nunca había vivido un cambio tan radical como ahora. Hay una falta total de apoyo a la cultura.

Recuerdo que hasta 2005 la mayoría de conciertos los organizaban los ayuntamientos. Con la crisis todo eso se terminó, y ahora somos los artistas quienes nos hacemos empresarios.

Hay que adaptarse a los cambios y seguir luchando. Al final todo tiene su recompensa, porque trabajar en lo que a uno le gusta no tiene precio, aunque cada día sea más difícil. Deberíamos de reivindicar más la música y la cultura. Un mundo sin música es inimaginable.