Nuestro estado emocional puede alterar nuestro comportamiento alimenticio

Entrevista > Yolanda Pérez / Psicóloga (Elche, 13-enero-1983)

- Escrito el 04 junio, 2018, 12:00 pm
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Nuestras emociones tienen un efecto poderoso sobre nuestra elección de alimentos y sobre los hábitos alimenticios. El vínculo entre emoción y alimentación es más fuerte de lo que pensamos

El simple hecho de no alimentarnos adecuadamente, o no desayunar, afecta al estado de ánimo y al rendimiento de una persona. Es importante comer alimentos ricos en nutrientes ya que el cerebro, para funcionar correctamente, lo requiere. Comidas pesadas, grasas, comidas rápidas o comer a deshoras nos desestabiliza y afecta a nuestros hábitos diarios y a nuestro funcionamiento cerebral. Alimentos de este tipo pueden influir en el estado de ánimo, rendimiento, humor e incluso reducir los niveles de energía.

Si te alimentas de forma sana tu estado de ánimo estará relacionado con lo que comes. Normalmente cuando alguien se encuentra mal en su estado de ánimo, tiene ansiedad, depresión, adicciones u otros trastornos, curiosamente lo primero que suele estar alterado son los patrones de sueño y de alimentación. “Dime cómo comes y te diré cómo te encuentras”. Cuando estamos tristes, desanimados o ansiosos tendemos a alimentarnos peor, comemos sustancias menos saludables e incluso cambiamos los horarios de comida.

¿Cuándo usamos la comida para calmar nuestro estado emocional nos estamos alimentando emocionalmente?
«En una dieta no pienses en lo prohibido, sino en los productos que sí puedes comer y que son placenteros para ti»

Sí. Queremos paliar los efectos de la ansiedad, del malestar. Queremos recompensarnos con algo que nos gusta después de un duro día de trabajo. De alguna forma buscamos una respuesta en forma de recompensa a nuestro estado de ánimo alimentándonos con algo que nos resulte placentero.

¿Cómo afecta el azúcar en el estado de los niños?

Algunos profesionales indican que usar el azúcar, edulcorantes artificiales o ciertos colorantes de alimentos en niños, puede tener efectos en ellos. Otros expertos no están de acuerdo con esto. Por tanto, esto todavía está por definirse y aclararse. La actividad de un niño varía en función de su edad, no tanto por el consumo de azúcar. Por ejemplo, un niño de dos años suele ser más activo que un niño de diez años.

Cierto es que desde un punto de vista psicológico a los niños les suelen gustar las golosinas, chocolates, pizzas, etc. El simple hecho de consumirlas ya les hace estar más activos y contentos, puesto que les gustan estos alimentos y por tanto puede hacer que cambien su comportamiento, estando más nerviosos o más agitados debido a la emoción y recompensa que para ellos supone. Muchos padres usan estos alimentos como premio o castigo a las conductas de sus hijos puesto que saben que les gustan y, por tanto, podemos hacer que estos alimentos estén asociados a determinados comportamientos.

¿Por qué en estados de ansiedad puede darnos por comer?

El problema parte de que cuando estamos ansiosos y comemos, buscamos de alguna forma saciar el malestar que tenemos y compensarlo con la comida, buscando un placer momentáneo o satisfactorio que alivie nuestro malestar o preocupación. Esto no es una solución, más bien es un problema puesto que no sólo no soluciona nada, sino que además se sumará otro problema más al hecho de comer de forma compulsiva y desmesurada.

La típica frase cuando estamos deprimidos de ´se me ha cerrado el estómago`. ¿Esto es así?

Efectivamente así es. Cuando estamos deprimidos nuestro cerebro automáticamente libera menos hormonas de la felicidad tales como la dopamina, las endorfinas o la serotonina que son las encargadas de hacernos sentir bien y por tanto tenemos ganas de comer, hacer cosas, quedar con gente y, además, cuando estamos nerviosos aumentan los niveles de cortisol, que se encargan de alterar nuestro estado emocional y por tanto nuestro comportamiento alimentario.

¿Qué papel juega el chocolate en nuestro estado emocional?
«El chocolate es un alimento mágico que puede cambiar el comportamiento de muchas personas»

Muchas personas asocian el chocolate a algo muy placentero. Es un alimento mágico que puede cambiar el comportamiento de muchas personas. Consumirlo a veces nos hace más felices, nos motiva, nos reconforta y en muchas ocasiones es utilizado por padres o adultos como método de recompensa con sus hijos tras ejecutar una conducta, haciendo que un comportamiento deseado se vuelva a repetir.

El consumo de chocolate estimula la actividad neuronal en las zonas del cerebro relacionadas con el placer y la recompensa; contiene sustancias como la feniletilamina, que pueden hacer que nos sintamos mejor tras consumirlo. No obstante, no olvidemos que es una recompensa inmediata pero no a largo plazo.

¿Una mala alimentación puede producirnos depresión?
«Una alimentación no saludable puede dar lugar a un estado emocional precario»

Por lo general suele ser a la inversa. Una depresión puede conllevar, y por lo general conlleva, a una mala alimentación. Cuando una persona está desanimada lo primero que suele hacer es dejar de comer, comer mal o alimentarse de forma no saludable. Lo mismo ocurre con el sueño.

Necesidades básicas como comer y dormir pueden venir desencadenadas de un estado de ánimo deprimido. No obstante, no alimentarnos o alimentarnos de forma no saludable hace que perdamos energía y por tanto puede limitarnos a realizar determinadas actividades, dando lugar como consecuencia a un estado emocional precario.

Es tiempo de dietas. ¿Nos podemos llegar a obsesionar y que nuestro cerebro reaccione ante la prohibición de determinados alimentos?

En psicología hablamos mucho de ‘lo prohibido’. Basta que te digan que no puedes o no debes hacerlo para que entonces te apetezca más. Los alimentos prohibidos no ayudan en las dietas. Es como si le pedimos a alguien que no piense en un elefante amarillo, probablemente lo primero que hará será pensar en el elefante amarillo.

Lo ideal para hacer frente a las prohibiciones es usar el afirmativo. En vez de decir no puedes comer pan, no puedes comer pasta, no puedes comer golosinas… puedes decir lo que sí puedes hacer. De esa forma tu cerebro pensará en positivo. Es como decirle a un niño “no te sientes en esa silla”, será mejor si le dices siéntate en esta otra. Lo mismo ocurre con la comida, no prohíbas, di qué puedes comer, de esta forma sentirás que puedes alimentarte de muchas otras cosas que también son agradables y placenteras para ti.

¿El consumo excesivo de alcohol viene generado por carencias emocionales?

Efectivamente aquellas personas que tienen problemas con el alcohol, en la mayoría de los casos, están carentes de habilidades resolutivas para hacer frente a la vida. No saben decir que no, les afecta lo que piensen los demás, son más introvertidos, les cuesta tomar decisiones y tienen baja autoestima.

No obstante, es un problema que se puede tratar y que tiene solución. En la mayoría de los casos comienza con una primera etapa donde la persona que tiene el problema no lo reconoce.